El Laberinto de la Esterilización: Por qué el aumento a $190 no rompe el «Secado» Económico

Por Andrés Giussepe (Poli-data.com)

(05-04-2026)

La reciente decisión del Ejecutivo de ajustar el Bono de Guerra en $30, elevando el Ingreso Mínimo Integral a $190, es un reconocimiento tardío del rezago técnico. Sin embargo, según los cálculos de Poli-data.com, este ajuste se queda corto frente a una Brecha de Subvaloración del 29,9% detectada al cierre de 2025. El problema de fondo no es solo el monto, sino la destrucción de la arquitectura monetaria que debería sostenerlo.

  1. M2/PIB: El Desierto de la Profundidad Financiera

La relación entre la liquidez monetaria (M2) y el Producto Interno Bruto (PIB) es el indicador definitivo del «secado» institucional. Mientras que en economías emergentes sanas esta relación oscila entre el 40% y el 60%, la esterilización extrema en Venezuela la ha empujado a niveles marginales.

  • Economía Sin «Sangre»: Un M2/PIB deprimido significa que el sistema bancario ha perdido su capacidad de multiplicar el dinero. Sin crédito, el aumento a $190 es un flujo de un solo sentido: va del Estado al consumo básico, sin posibilidad de convertirse en inversión o ahorro que retroalimente el crecimiento.
  • La Trampa de la Rigidez: Al secar la liquidez respecto al tamaño de la economía, el Gobierno ha creado una estructura donde cualquier inyección de bolívares, por pequeña que sea, genera pánico cambiario porque no hay «colchón» financiero que absorba el movimiento.
  1. M2 per cápita: La Micro-Aritmética de la Asfixia

Si el M2/PIB nos habla de la estructura, el M2 per cápita nos cuenta la historia del ciudadano. Al dividir la masa monetaria total entre la población, el resultado es una cifra que evidencia la desmonetización del individuo.

  • Incapacidad Transaccional: El bajísimo nivel de M2 por habitante explica por qué la demanda efectiva está muerta. El ciudadano no tiene «masa crítica» en su propia moneda para activar mercados secundarios o servicios.
  • Dolarización de Supervivencia: Esta asfixia del M2 per cápita es lo que obliga a una dolarización caótica. El Estado, al esterilizar el bolívar de forma extrema, ha perdido soberanía sobre la demanda efectiva, dejando al salario real a merced de un mercado de divisas que él mismo intenta «secar» diariamente.
  1. El Trilema del Financiamiento: ¿De dónde sacar el dinero?

Aquí reside el drama del ejecutor actual. Tras años de sacrificar el consumo en el altar de la estabilidad cambiaria, se han cerrado las fuentes naturales para sostener un salario digno:

  1. Recaudación Fiscal Raquítica: Una economía con bajo M2/PIB genera poca actividad gravable. El Estado no tiene una base imponible robusta porque la economía está «seca».
  2. Inexistencia de Mercado de Deuda: Sin confianza en el signo monetario, el Estado no puede emitir deuda interna para financiar el gasto social.
  3. La Paradoja de la Estabilidad: El Gobierno sabe que necesita llevar el salario hacia el Mínimo Constitucional de $427,75 (50% de la Canasta Básica), pero teme que soltar la presión de la esterilización dispare el tipo de cambio, anulando el aumento en cuestión de días.

 

Hacia una Remonetización Productiva

El ajuste a $190 es un paliativo que no ataca la enfermedad de base. Para que el salario recupere su función social, Venezuela debe transitar de la Esterilización Extrema a una Remonetización Productiva. Esto implica permitir que el M2/PIB y el M2 per cápita crezcan de forma orgánica, apalancados en la alta elasticidad del salario respecto al PIB que los modelos econométricos ya han validado.

Sin demanda efectiva no hay recuperación, y sin moneda no hay demanda. Es hora de dejar de «secar» la economía y empezar a irrigarla con una política monetaria que entienda que el salario es el motor, no el enemigo, de la estabilidad.

Correo: agiussepe@poli-data.com

Publicado por Andres Giussepe

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