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Fondos Soberanos y el fin de la transferencia irreversible: La propuesta que hoy asume el Ejecutivo nacional

Por: Dr. Andrés Giussepe

18 de enero 2026

El pasado 15 de enero de 2026, ante la Asamblea Nacional, la Vicepresidenta Ejecutiva Delcy Rodríguez marcó un hito en la historia económica contemporánea de Venezuela. Al anunciar la creación de dos Fondos Soberanos sustentados en el mecanismo de “créditos productivos retornables”, el Gobierno Bolivariano no solo celebra el éxito de haber alcanzado una producción de 1.200.000 barriles diarios, sino que da un paso valiente hacia el desmantelamiento definitivo del modelo rentista.

Como académico y economista, recibo con profunda satisfacción este giro estratégico. Quienes hemos dedicado años al estudio de la estructura rentista venezolana, sabemos que el cáncer de nuestra economía no ha sido el petróleo en sí, sino lo que he denominado en mis tesis y ensayos como el “Principio de transferencia irreversible de divisas sin contrapartida productiva”.

El fin de la “divisa regalada”

Desde 1939, el Estado venezolano operó bajo una lógica suicida: captar la renta petrolera y transferirla a agentes privados y externos de forma irreversible. Se entregaban divisas para importaciones o auxilio financiero sin exigir nada a cambio; ni niveles de producción, ni creación de empleo, ni retorno del capital. El resultado fue histórico: fuga de capitales, desindustrialización y una vulnerabilidad extrema ante choques externos.

Mi propuesta, sintetizada en el ensayo “El Principio de Transferencia Irreversible de Divisas y FONADIR” (presentado formalmente en octubre de 2025), plantea que la única forma de salvar la economía es rompiendo esa irreversibilidad. La divisa debe dejar de ser un “subsidio” para convertirse en Capital Financiero Perpetuo.

FONADIR: El modelo que hoy se hace realidad

La creación de estos nuevos Fondos Soberanos anunciados por la Vicepresidenta coincide milimétricamente con el espíritu del Fondo Nacional de Asignación de Divisas Retornables (FONADIR) que he venido proponiendo.

¿Qué significa que el crédito sea “retornable”? Significa que el Estado ya no “regala” la renta. Ahora, cada dólar invertido en el sector industrial, agroalimentario o de infraestructura debe retornar al fondo para ser reinvertido. Es el modelo de éxito de países como Noruega o México, adaptado a nuestra realidad soberana.

Al decir la Vicepresidenta que los recursos de la renta petrolera no irán a la “bicicleta financiera” ni a la especulación, sino a la producción real, está validando la tesis de que el Estado debe demandar una contrapartida productiva. Es la transición de una economía de puertos a una economía de valor agregado.

Un triunfo del pensamiento económico nacional

Es un acto de justicia intelectual reconocer que el Gobierno Revolucionario ha escuchado y asimilado las críticas constructivas emanadas desde la academia comprometida. La implementación de estos fondos no es un hecho aislado; es la aplicación de una teoría científica que busca blindar al país contra el rentismo.

Venezuela entra en 2026 con un crecimiento proyectado tras un sólido 8,5% en 2025. Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente trascendental es el cambio de reglas de juego. El FONADIR, bajo el nombre que el Ejecutivo decida darle, ya está en marcha. El compromiso ahora es velar porque estos créditos retornables se asignen con transparencia y eficiencia, garantizando que la riqueza del subsuelo se transforme, de una vez por todas, en bienestar tangible y soberanía industrial.

La ciencia económica al servicio del pueblo ha hablado. El tiempo de la transferencia irreversible ha terminado; comienza la era del capital productivo para todos los venezolanos.

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La Transición Hacia un Nuevo Modelo Económico en Venezuela: De la Venta de Dólares Petroleros al Fondo de Inversión Soberano

Por Dr. Andrés Giussepe ( Poli-data.com)

 

Introducción

En los últimos años hemos profundizado sobre el manejo de la renta petrolera en Venezuela. Ha sido una línea de investigación que ha permitido develar los elementos críticos que mantienen a un país rico en recursos naturales en uno de los más pobres del mundo, a pesar de tener más de 120 años de desarrollo petrolero.

Situación que se ha sentido con más fuerza durante el gobierno de Nicolás Maduro debido a factores estructurales y coyunturales que afectan a la industria petrolera nacional.

Las investigaciones apuntan sobre la necesidad histórica de cambiar el modelo actual de gestión de las divisas que genera la renta petrolera, que lejos de beneficiar a la sociedad y la economía nacional, más bien mantiene la cultura del llamado “rentismo parasitario”, que beneficia a pocos y empobrece al resto de la sociedad en términos generales.

A continuación se presenta la propuesta Andrés Giussepe, Doctor en Economía y Gerencia de la Universidad Central de Venezuela, sobre gestión de la divisas petroleras de las divisas que genera en un 95% Petróleos de Venezuela, S.A., como un punto de partida para la verdadera transformación y cambio de paradigma gubernamental.

Pasos para una verdadera revolución economica en Venezuela

La transición de un modelo de venta directa de dólares a uno basado en un Fondo de Estabilidad Macroeconómica o de Inversión Soberano no es una tarea fácil pero tampoco imposible. La mayoría de los países con las mismas características que Venezuela como Noruega, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita e Irán.

Por ejemplo, en el caso de Irán, tiene un fondo soberano de inversión denominado el Fondo Nacional de Desarrollo, establecido en 2011 para reemplazar al antiguo Fondo de Estabilización del Petróleo. El objetivo es similar al de otros fondos soberanos de países productores de petróleo, como el de Noruega: transformar una porción de los ingresos provenientes de la venta de recursos naturales (petróleo, gas, etc.) en una riqueza sostenible e inversiones productivas, con el fin de preservar una parte de la riqueza para las futuras generaciones.

Para que Venezuela asuma ese modelo de gestión de las divisas petroleras, exige un cambio radical de mentalidad y de política económica, para la cuál, debe ser gestionada con cuidado para evitar shocks abruptos.

A continuación, se esboza los pasos clave y las consideraciones esenciales para implementar este nuevo modelo.

Fase 1: Preparación y Anuncio (1-3 meses)

1. Auditoría y Transparencia: El primer paso es realizar una auditoría completa de las reservas internacionales y de los ingresos petroleros. Se debe anunciar públicamente la creación del Fondo, sus objetivos, sus reglas de operación y los criterios de elegibilidad para los préstamos. La transparencia será clave para generar confianza, tanto en el sector privado como en la ciudadanía.

2. Marco Legal e Institucional: Se debe crear un marco legal sólido que le dé autonomía al Fondo. Una junta directiva independiente, formada por economistas, expertos en finanzas y representantes del sector privado y de la sociedad civil, debe ser establecida. Esto evitaría que el Fondo se convierta en una caja chica política.

3. Mecanismo de Préstamos: El Banco Central de Venezuela (BCV) o un nuevo ente financiero debe encargarse de la administración de los préstamos. Se establecerán criterios claros y objetivos para los solicitantes, priorizando proyectos productivos, exportadores y que generen valor agregado y empleos. Se debe enfocar en sectores estratégicos como el agroalimentario, la manufactura y la tecnología.

Fase 2: Implementación Gradual (6-12 meses)

1. Reducción Progresiva de la Venta de Dólares: El BCV no puede dejar de vender dólares de la noche a la mañana. Esto crearía un shock cambiario masivo. En su lugar, se debe anunciar un cronograma de reducción progresiva de las ventas. Por ejemplo, en el primer mes se reducirán las ventas en un 10%, en el segundo en un 15%, y así sucesivamente.

2. Canalización de los Dólares Hacia el Fondo: A medida que se reducen las ventas, los dólares que antes se destinaban al mercado especulativo se irán depositando en el Fondo. Este capital inicial será la base para comenzar a otorgar los primeros préstamos.

3. Lanzamiento del Programa de Préstamos: Se comenzará con un programa piloto de préstamos a un grupo selecto de empresas con proyectos sólidos. Estos primeros préstamos serán una prueba de concepto y permitirán refinar el proceso y los criterios. Las tasas de interés deben ser competitivas, pero no tan bajas como para incentivar el rentismo.

4. Educación y Comunicación: Es fundamental lanzar una campaña de comunicación masiva para explicar a la población y al sector privado cómo funciona el nuevo modelo. Se debe desmitificar la idea de que la devaluación es inevitable y explicar cómo los nuevos préstamos benefician a la economía en su conjunto, generando más empleo y producción local.

Fase 3: Consolidación y Expansión (1-3 años)

1. Evaluación y Ajuste: El Fondo deberá realizar evaluaciones periódicas del impacto de los préstamos en la economía. Se analizará si los proyectos financiados están cumpliendo sus objetivos de producción, exportación y generación de empleo. Con base en estos resultados, se ajustarán los criterios de elegibilidad y las reglas de operación.

2. Apertura a Nuevas Fuentes de Divisas: Con el tiempo, el modelo podría expandirse para incluir otras fuentes de divisas, como los ingresos por exportaciones no tradicionales, lo que ayudaría a reducir la dependencia del petróleo.

3. Estabilización del Tipo de Cambio: A medida que el modelo se consolide y el Estado deje de ser el principal jugador en el mercado cambiario, el tipo de cambio tenderá a estabilizarse. Sin embargo, en un entorno postkeynesiano, el objetivo no es un tipo de cambio fijo, sino uno estable y predecible, que no sea una fuente de inestabilidad macroeconómica.

Retos y Riesgos de la Transición:

1. Resistencia Política: La principal oposición vendrá de aquellos que se benefician del actual sistema, ya sean empresarios que importan bienes suntuarios o sectores del gobierno que utilizan los dólares para fines políticos.

2. Inflación en el Corto Plazo: Es posible que, en las primeras etapas, la reducción de la oferta de dólares en el mercado especulativo genere una subida temporal de la inflación. Sin embargo, este efecto se mitigaría a medida que la producción local comience a reactivarse y los préstamos rindan sus frutos.

3. Selección de Proyectos: El éxito del modelo dependerá de una selección rigurosa de los proyectos a financiar. Un mal manejo de los préstamos podría generar pérdidas para el Fondo y desacreditar la iniciativa.

En definitiva, la transición hacia un modelo de Fondo de Estabilidad no es solo una medida económica; es un proyecto de desarrollo nacional a largo plazo. Requiere voluntad política, disciplina fiscal y una visión de futuro que priorice la producción y la inversión sobre la especulación.

Correo: agiussepe@poli-data.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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