
Por: Andrés Giussepe (Poli-Data.com)
La aparente calma cambiaria de las últimas semanas ha tenido un costo operativo que las cuentas nacionales empiezan a resentir con fuerza. Según las cifras provisionales publicadas por el Banco Central, las Reservas Internacionales han sufrido una erosión acelerada, pasando de rozar los 15.000 millones de dólares a principios de marzo a situarse peligrosamente en la frontera de los 13.000 millones al cierre del 23 de marzo.
El costo de la intervención
La liquidación de casi 1.901 millones de dólares en un periodo tan breve sugiere una presión inusual sobre el mercado de divisas. Esta dinámica evidencia que el equilibrio monetario actual no descansa sobre un incremento de la productividad o de la confianza en el signo monetario, sino sobre una inyección masiva de liquidez exógena que sacrifica el ahorro externo de la República.
Factores de riesgo
Esta estrategia de «quema de reservas» presenta tres vulnerabilidades críticas para el corto plazo:
- Sostenibilidad: A este ritmo de liquidación, el margen de maniobra del BCV para el segundo trimestre del año se verá severamente comprometido.
- Efecto Monetario: La correlación entre la caída de reservas y la masa monetaria en circulación presagia una corrección técnica si el flujo de petrodólares no compensa el drenaje actual.
- Expectativas: El mercado lee la caída de las reservas como una señal de debilidad, lo que paradójicamente puede incentivar una mayor demanda de divisas por cobertura.
Conclusión
La estabilidad que se compra con reservas internacionales es, por definición, transitoria. Si la política macroeconómica no transita hacia un modelo que fomente la demanda agregada real y el fortalecimiento de los activos externos, el país se enfrentará nuevamente al dilema de la devaluación necesaria frente a la escasez de divisas físicas para sostener el anclaje.
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