¿Quién le debe a quién? La verdad sobre el salario en Venezuela. Respuesta a Ricardo Roig y Asdrúbal Oliveros. Bono Giussepe

Por Andrés Giussepe

 

La justicia no es un gasto, es la inversión más rentable de una nación.

Introducción

El debate sobre el salario en Venezuela ha vuelto a ponerse sobre el tablero, impulsado por las recientes posturas de figuras clave del sector empresarial y académico, como el ex-presidente de Fedecámaras, Ricardo Roig, y el economista Asdrúbal Oliveros. Ambos coinciden en un diagnóstico que merece ser analizado con rigor: la estructura laboral vigente —y específicamente el régimen de retroactividad de las prestaciones sociales— se ha convertido en una «trampa del pasado» que asfixia el flujo de caja del presente.

Los pilares de esta visión se resumen en tres premisas fundamentales:

  1. El Dilema del Pasivo Acumulado: Ricardo Roig sostiene que la Ley Orgánica del Trabajo (2012) ha sacrificado el bienestar presente del trabajador por una promesa de futuro inalcanzable. Para el gremio empresarial, el peso de la retroactividad hace inviable cualquier aumento significativo, pues elevar el salario hoy implica pagar «todo el pasado acumulado», convirtiendo un derecho legal en una imposibilidad económica.
  2. La Estabilidad como Premisa: Por su parte, Asdrúbal Oliveros enfatiza que la mejor «política salarial» es una inflación baja. Bajo su óptica, el esquema actual es desequilibrado: intentar recuperar el salario real sin antes garantizar la sostenibilidad fiscal del Estado y la salud financiera de las empresas conduciría inevitablemente a la quiebra del sistema productivo.
  3. Productividad vs. Decretos: Ambos concluyen que el salario no mejora por decreto ni por dolarización per se, sino por un aumento de la productividad en un entorno de «despartidización» del debate económico.

Si bien este diagnóstico identifica correctamente los síntomas del estancamiento, omite la variable fundamental de la justicia restaurativa. Mientras los sectores tradicionales proponen cambiar la ley para «hacerla útil», nuestra tesis plantea que el problema no es la ley, sino la omisión del Estado en su rol de deudor.

A continuación, analizaremos por qué la «inviabilidad» que denuncian Roig y Oliveros solo puede resolverse mediante una Reparación de la Guerra Económica: un modelo que libera al empresario de la carga del pasado y devuelve al trabajador su patrimonio, utilizando la riqueza soberana como palanca de crecimiento.

 

1.     La Verdad sobre la Deuda Laboral

Coincido con ellos en algo fundamental: el debate debe ser desapasionado y económico. Sin embargo, ambos omiten una variable crítica en su ecuación: la deuda histórica acumulada.

Ellos hablan de que la ley actual “sacrifica el presente por un bienestar futuro”. Yo les respondo: lo que estamos viviendo no es un sacrificio por el futuro, es una subvención forzosa del trabajador al Estado. El trabajador venezolano no está ahorrando para su futuro; está financiando el déficit fiscal del presente con su hambre.

  1. Respuesta a Ricardo Roig (El nudo de la Retroactividad)

Ricardo Roig señala que la retroactividad de las prestaciones es un pasado acumulado que impide aumentar el salario hoy. Como doctor en economía, le planteo una solución técnica: El problema no es la ley, es el Default Social.

Si el empresario no puede pagar el “pasado” y el Estado no quiere reconocerlo, la economía se traba. Mi propuesta de Reparación de la Guerra Económica resuelve exactamente esto. Al titularizar esa deuda de $30.000 mediante el Bono de Deuda Laboral Heredable (BDLH), sacamos esa carga del flujo de caja inmediato de la empresa privada y la trasladamos a la riqueza patrimonial del Estado (el 2% de las reservas petroleras).

De este modo, liberamos al empresario del “peso del pasado” para que pueda pagar salarios productivos en el presente, mientras el Estado honra su deuda mediante concesiones petroleras internacionales.

  1. Respuesta a Asdrúbal Oliveros (Productividad vs. Demanda)

Asdrúbal Oliveros afirma que “la mejor política salarial es una inflación baja”. Asdrúbal, como economistas sabemos que una inflación baja en un mercado sin demanda es la paz de los sepulcros. Puedes tener inflación cero, pero si el 90% de la población no tiene poder de compra, la productividad —que tú señalas como la clave— jamás llegará. Nadie produce para quien no puede comprar.

Tú dices que “el esquema es desequilibrado porque si el trabajador gana bien, quiebras la empresa”. Yo te propongo un equilibrio superior: Mi modelo de Reparación inyecta liquidez con respaldo real (divisas de petroleras en un Fondo Soberano), estimulando la Demanda Efectiva. Al aumentar las ventas, la empresa se hace viable, no por salarios bajos, sino por volumen de facturación. La productividad no es solo producir más; es vender más a un mercado que tenga con qué pagarte.

  1. La Solución Estructural (El Master Stroke Financiero)

Señores, ustedes hablan de que el Estado es “inviable”. Yo les hablo de apalancamiento patrimonial. Venezuela posee las mayores reservas de hidrocarburos del planeta y es hora de usarlas para sanear el balance social.

Mi propuesta no toca el presupuesto ordinario ni depende de la voluntad fiscal del momento. Se fundamenta en la segregación de apenas el 2% de nuestras reservas probadas extraíbles, lo que representa aproximadamente 6.500 millones de barriles de petróleo.

Al licitar estos yacimientos bajo contratos de 25 años a operadoras internacionales, con una estructura fiscal clara —30% de regalía y 34% de ISLR—, generamos un flujo de caja autónomo. Ese 100% de recaudación petrolera va directo al Fondo Soberano de la Deuda Laboral para amortizar los $350 a $400 mensuales de cada trabajador. Esto no es “imprimir dinero”, es monetizar un activo inerte bajo tierra para capitalizar el consumo presente. Así, el Estado se libera de un pasivo que lo asfixia y el trabajador recibe, por fin, una reparación real y no una promesa de “bienestar futuro” que nunca llega.

 

  1. La Síntesis de la Propuesta (El Ganar-Ganar)

El debate no es “Dolarización sí o no”. El debate es ¿Cómo capitalizamos al trabajador?.

Mi propuesta de Bono de Deuda Laboral Heredable hace lo que ellos no se atreven a proponer:

  1. Sanea el Balance del Estado: Convierte una deuda social volátil en un título valor a largo plazo.
  2. Protege al Empresario: Al ser las petroleras transnacionales quienes amortizan el BDLH con su carga fiscal, le quitamos al industrial nacional la presión de pagar el retroactivo de la crisis.
  3. Dignifica al Trabajador: Le entrega un activo real, heredable y negociable, que cierra el ciclo de la “Guerra Económica”.

 

Conclusión: El Desafío a la Academia y al Gremio

Señores Roig y Oliveros: el dilema no es si la ley es “útil” o no. El dilema es si tenemos la audacia de reconocer que el capital humano es el activo más valioso de la nación.

Si el Estado reconoce su deuda y la titulariza con respaldo petrolero, el empresario nacional se quita de encima el fantasma de la retroactividad acumulada durante la crisis y puede concentrarse en lo que mejor sabe hacer: competir y producir.

Invito a las mesas de diálogo a dejar de dar vueltas sobre los mismos diagnósticos de hace 20 años. La Reparación de la Guerra Económica es la única fórmula que ofrece una salida técnica, legal y moral. El salario digno no es una consecuencia del crecimiento, es su condición necesaria.

Invito a Fedecámaras, a los economistas y al Ejecutivo a debatir esta propuesta de Reparación Histórica. Es hora de dejar de pedirle sacrificios a las víctimas y empezar a cobrarle la cuenta a la riqueza que aún yace en nuestro subsuelo. No hay país viable con trabajadores pobres. El futuro de Venezuela se escribe con salarios constitucionales, o simplemente no habrá futuro.

Correo: agiussepe@poli-data.com

Publicado por Andres Giussepe

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